Mucho escuchamos hablar sobre las famosas normas BPA (Buenas Prácticas de Almacenamiento ) que se aplican en todo establecimiento farmacéutico, llámese laboratorio, droguería, farmacia, botica o botiquín. Inclusive, todo medicamento por cuestión reglamentaria indica en su rotulado las CONDICIONES DE ALMACENAMIENTO (lugar fresco y seco, protegido de la luz, entre 15 y 30 grados, etc.).
Hasta ahí todo conforme, pero veamos un caso de la vida real, un caso con el que tú, lector o lectora, estoy seguro estás familiarizado:
PACIENTE: Buenos días joven, deme 20 ibuprofenos de 400 mg.

